El documental explica que a lo largo del primer año, los bebés se transforman
y dejan de ser las criaturas más indefensas para convertirse en las más
capaces. Hace especial hincapié en que el primer aliento es el más peligroso y más complicado, aunque parezca
sorprendente inflar los pulmones por primera vez requiere un esfuerzo
entre 10 y 15 veces que una respiración normal. En el caso de que haya falta de
oxígeno, aunque esta sea por un par de segundos puede causar daños
irreversibles. Además algo que no conocía y que se nos explica en este
documental, es que los bebés nacen con una grasa parda, la cual les mantiene caliente y como
se transforma fácilmente en energía, les ayuda a satisfacer sus necesidades
antes de que su madre empiece a generar las calorías necesaria.
Un aspecto importante es el reflejo de dar pasos, ya que estamos programados para caminar y con el
apoyo adecuado incluso un bebé de horas puede realizar los movimientos
necesarios. Lo más extraño es que a las 6 semanas ese instinto parece que
se ha esfumado y cuando él bebe toca el suelo ya no da pasos automáticamente,
pero si sumerges al mismo bebé en agua, el reflejo vuelve a aparecer como por
arte de magia. Lo que ocurre es que el reflejo nunca se pierde, la explicación
es que fuera del agua, aunque tengan ayuda, los músculos de los bebés carecen
de la fuerza necesaria para mover las piernas que han crecido considerablemente
desde el nacimiento. Por otro lado una creencia muy extendida es que los bebés vienen al mundo con la
mente en blanco, pero la realidad es otra. Según Karen Wins, psicóloga de la
Universidad de Yale, considera que los bebés humanos saben de matemáticas. En
su laboratorio utiliza juguetes para realizar pequeñas operaciones matemáticas
y aunque es difícil comprobar que lo bebés sepan de matemáticas, utiliza un
método en el que cronometra el tiempo que los bebés dedican a la observación.
Referido al movimiento, los bebés pueden saltarse algunos tipos de movimiento, como el gateo, muchos niños
gatean, pero no es obligatorio. Un error muy común es considerar el desarrollo
motor como un conjunto de fases, como si hubiera unas pautas establecidas y
todos los bebés tuvieran que seguir ese orden, lo cual es falso. Cuando
los bebés gatean, lo importante no es que gateen, sino la forma en la que se
impulsan hacia delante. No debemos olvidar que es fundamental que los niños dominen diferentes situaciones para un día
poder enfrentarse a todos los retos que el mundo les propone. La mejor manera
de adquirir esta flexibilidad es aprender una y otra vez la misma lección en
diferentes fases del desarrollo. Solo mediante la experiencia podrán conocer
las limitaciones. Al año muchos bebés pueden mantenerse de pie solos y están preparados para
dar su primer paso, aunque mediante la experiencia tendrán que aprender a tomar
decisiones sencillas y seguras, pero hasta entonces los bebés pueden ser un
peligro para ellos mismos. Además, al año las proporciones del niño han variado, las piernas más largas, hombros más anchos, por lo que la
cabeza parece más pequeña y ahora su punto de gravedad se sitúa más bajo y por
tanto, le resulta más fácil mantener su equilibrio. Por este motivo les cuesta
más aprender a andar, ya que solo tiene dos piernas y no cuatro como por
ejemplo, los chimpancés, el bipedismo es un gran rasgo distintivo de los seres
humanos.
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