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viernes, 24 de febrero de 2017

"La ciencia de los bebés"

 El documental explica que a lo largo del primer año, los bebés se transforman y dejan de ser las criaturas más indefensas para convertirse en las más capaces. Hace especial hincapié en que el primer aliento es el más peligroso y más complicado, aunque parezca sorprendente  inflar los pulmones por primera vez requiere un esfuerzo entre 10 y 15 veces que una respiración normal. En el caso de que haya falta de oxígeno, aunque esta sea por un par de segundos puede causar daños irreversibles. Además algo que no conocía y que se nos explica en este documental, es que los bebés nacen con una grasa parda, la cual les mantiene caliente y como se transforma fácilmente en energía, les ayuda a satisfacer sus necesidades antes de que su madre empiece a generar las calorías necesaria.

 Un aspecto importante es el reflejo de dar pasos, ya que estamos programados para caminar y con el apoyo adecuado incluso un bebé de horas puede realizar los movimientos necesarios. Lo  más extraño es que a las 6 semanas ese instinto parece que se ha esfumado y cuando él bebe toca el suelo ya no da pasos automáticamente, pero si sumerges al mismo bebé en agua, el reflejo vuelve a aparecer como por arte de magia. Lo que ocurre es que el reflejo nunca se pierde, la explicación es que fuera del agua, aunque tengan ayuda, los músculos de los bebés carecen de la fuerza necesaria para mover las piernas que han crecido considerablemente desde el nacimiento. Por otro lado una creencia muy extendida es que los bebés vienen al mundo con la mente en blanco, pero la realidad es otra. Según Karen Wins, psicóloga de la Universidad de Yale, considera que los bebés humanos saben de matemáticas. En su laboratorio utiliza juguetes para realizar pequeñas operaciones matemáticas y aunque es difícil comprobar que lo bebés sepan de matemáticas, utiliza un método en el que cronometra el tiempo que los bebés dedican a la observación. 

 Referido al movimiento, los bebés pueden saltarse algunos tipos de movimiento, como el gateo, muchos niños gatean, pero no es obligatorio. Un error muy común es considerar el desarrollo motor como un conjunto de fases, como si hubiera unas pautas establecidas y todos los bebés tuvieran que seguir ese orden, lo cual es falso.  Cuando los bebés gatean, lo importante no es que gateen, sino la forma en la que se impulsan hacia delante. No debemos olvidar que es fundamental que los niños dominen diferentes situaciones para un día poder enfrentarse a todos los retos que el mundo les propone. La mejor manera de adquirir esta flexibilidad es aprender una y otra vez la misma lección en diferentes fases del desarrollo. Solo mediante la experiencia podrán conocer las limitaciones. Al año muchos bebés pueden mantenerse de pie solos y están preparados para dar su primer paso, aunque mediante la experiencia tendrán que aprender a tomar decisiones sencillas y seguras, pero hasta entonces los bebés pueden ser un peligro para ellos mismos. Además, al año las proporciones del niño han variado, las piernas  más largas, hombros  más anchos, por lo que la cabeza parece más pequeña y ahora su punto de gravedad se sitúa más bajo y por tanto, le resulta más fácil mantener su equilibrio. Por este motivo les cuesta más aprender a andar, ya que solo tiene dos piernas y no cuatro como por ejemplo, los chimpancés, el bipedismo es un gran rasgo distintivo de los seres humanos.

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